¿Cómo ahorrar para el futuro?

Al cabo de un tiempo como trabajador, dependiente o independiente, el dinero en tu cuenta va aumentado y tus gastos también: un auto, una casa, viajes, etc.; se convierten en una realidad. Pero, ¿cuánto tiempo podrás sostener ese estilo de vida? ¿Estarías listo para hacer frente a una emergencia? ¿Qué harías si el dinero se acaba? ¿Podrías llegar tranquilo a fin de mes? Si no encuentras respuesta y ahorrar no está en tus planes; aquí te explicamos por qué lo necesitas y por dónde empezar.

Para algunas personas, ahorrar con visión de futuro significa ir al banco, depositar 100 soles en su cuenta cada mes y así, a fin de año, tendrán 1200 soles para cubrir alguna eventualidad o empezar un nuevo negocio. Sin embargo, esta no es la única solución de cara a vivir libre de deudas y con alguna reserva de dinero.

Tener un enfoque claro de lo que quieres hacer y hacia dónde quieres ir es el primer paso para ingresar en el mundo del ahorro. El segundo, consistirá en crear tu propio Mapa Financiero; este te permitirá descubrir cómo estás llevando tu economía, cuáles son tus fortalezas y debilidades financieras, qué te está impidiendo crecer económicamente y qué objetivos de ahorro establecer en función a tus prioridades.

  1. Hacer preguntas: En una hoja de papel establece tu realidad financiera; para ello identifica tus áreas fuertes y débiles del manejo de tu capital mensual. Si no sabes cuál es; pregúntate lo siguiente: ¿cuánto percibo de ingresos al mes? ¿En qué gasto dinero? ¿Cuáles son mis obligaciones y cuáles mis necesidades? ¿Puedo cubrirlas sin temor a angustiarme? ¿El dinero que gano me permite ahorrar regularmente? ¿Puedo gastar en lo que quiero sin que después me sienta culpable?
  2. Clasificar tus respuestas: Una vez contestadas las preguntas, separa una hoja en dos columnas de fortalezas y debilidades. Escribe aquellas respuestas que refuercen tu tranquilidad y confianza en la columna de fortalezas. En la segunda columna, escribe las respuestas que te hacen dudar más de lo necesario y reflejen tus debilidades.
  3. Establecer y ordenar tus objetivos: Si, por ejemplo, tus debilidades arrojaron que: no te alcanza para ahorrar regularmente, gastas más en ‘gustitos’ que, en tus obligaciones mensuales, no sabes llevar un control adecuado de tus gastos y vives angustiado por las deudas; es tiempo de reconsiderar tus objetivos y ordenarlos de menos a más. Para ello, fija cuál es la debilidad que menos problemas te cause. Si el reducir tus ‘gustitos’ no te preocupa tanto; colócalo como último en tu lista de tus objetivos; luego analiza cuál es el que seguiría y así poco a poco hasta llegar a tu meta número uno.
  4. Tomar acción: una vez que estableciste tus objetivos, elabora una lluvia de ideas con soluciones concretas para el primero de ellos. Por ejemplo: si tu meta es llevar un control apropiado de tus gastos. ¿Por dónde empiezas? Pues, durante un mes lleva un registro por escrito y detallado de cada cosa en la que empleaste tu dinero: pago de servicios, tarjeta de crédito, compras, gasolina, etc. Al lado de cada una, coloca cuánto te costó. Al sumar todas, tendrás un monto que te servirá de punto de partida y te permitirá darte cuenta si gastaste de más o si debes tener más cuidado.
  5. Pedir ayuda: puedes buscar asesoría de un profesional, conversarlo con tú pareja, un familiar o alguien de confianza que pueda compartir sus ideas contigo y orientarte. De esta manera tomarás una mejor decisión para elegir y llevar a cabo tu plan financiero.
  6. Seguimiento: una vez que termines con tu Mapa, revísalo cada cierto tiempo. En un inicio, cada tres meses; posteriormente, cada seis meses y finalmente cada año. Así te darás cuenta de tus logros y progresos, compararás qué aspectos están funcionando y cuáles necesitas mejorar y finalmente, podrás modifícalo en función del nivel de vida que estés llevando en ese momento.

Recuerda que ahorrar para el futuro no solo te permitirá tener lo que quieres, también te ayudará a: estar protegido en caso de emergencia, sentirte preparado para afrontar gastos de estudio (como una maestría), invertir en una vivienda propia o en el nacimiento de un hijo, tener un fondo para tu jubilación y sobre todo llevar una vida tranquila, ordenada, libre de angustias y en la que tus metas se transformen en una realidad.

Ya lo sabes, ahora que conoces más sobre la importancia del ahorro a largo plazo, es hora de trabajar tu Mapa Financiero, que aclares tus dudas y resuelvas tus problemas.